miércoles, 29 de enero de 2014

—Aquí todos estamos locos —repuso el gato.


“Qué terrible es el sino de los pobres locos, esos ‘renglones torcidos', esos yerros, esas faltas de ortografía del Creador.”

Hace años que mi amiga Elena y yo nos regalamos libros de vez en cuando. Vino a visitarme en diciembre y cuando la recogí de la estación llevaba en el bolso esta pequeña joya que es Los Renglones Torcidos de Dios; lo había terminado en las algo más de cuatro horas que duró su viaje. Me dijo que lo leyera y me lo dejó en casa al marcharse. Me contó que se lo habían regalado en una Feria del Libro a la que había asistido y que ella jamás habría pagado un céntimo por él, no porque pensara que el libro no lo mereciese sino por el grandísimo facha que era Torcuato Luca de Tena. Añadió además que no conocía a nadie más a quien pudiese recomendarle el libro… Y como hacía tiempo que le había echado el ojo, me propuse convertirlo en mi primera lectura del año.
La trama sigue a Alice Gould, una mujer de mediana edad, atractiva y extremadamente inteligente que ingresa en un sanatorio mental asegurando ser detective privado y encontrarse en el centro con el propósito de investigar un caso. La carta de su médico particular, sin embargo, indica otra cosa: Alice sufre una paranoia obsesiva y ha tratado de atentar contra la vida de su marido en tres ocasiones. Su ingenio y su actitud aparentemente normal confundirán a los médicos hasta el punto de no saber a ciencia cierta si la mujer ha sido ingresada injustamente o en realidad padece un grave y peligroso trastorno psicológico.
Luca de Tena ha creado en la persona de Alice Gould, ‘Alicia’ para sus compañeros internos, un personaje realmente interesante y atractivo. Una mujer culta y de intelecto afilado, siempre en busca de conocimiento, profundamente interesada en las distintas afecciones de los locos con los que convive. Es por tanto la perfecta protagonista para las intenciones del autor  ̶ que se internó voluntariamente en un sanatorio mental para recrear el ambiente de la manera más verosímil posible ̶  dado que gracias a su carácter inquisitivo hace posible una exposición divulgativa de los diferentes casos. Esto es especialmente interesante debido a que Luca de Tena ha basado la mayoría de las afecciones presentes en el libro en los casos reales de aquellos con los que convivió durante su internamiento. Entender el profundo conocimiento del autor sobre el funcionamiento de este tipo de establecimientos hace que cada página se lea con una fascinación inusual.
El pulso con el lector lleva hasta las últimas páginas dado que en ningún momento durante la narración queda claro si Alicia es realmente una demente peligrosa o una mujer sana retenida contra su voluntad. Un capítulo parece probar su salud mental y al siguiente volvemos a dudar de que tal vez sí esté loca al fin y al cabo. Y este es para mí uno de los temas ganadores del libro: la difuminada línea entre la locura y la salud mental. ¿Dónde se establece la separación? No siempre está claro. ¿Cuál es la frontera entre la excentricidad y la demencia?
El libro está escrito es un estilo realmente elegante, aunque, hay que admitirlo, algo arcaico, y se lee con soltura y adicción. Luca de Tena expresa algunas teorías realmente interesantes sobre el arte y sobre la psique y aunque también es cierto que alguna que otra vez deja ver sus tendencias políticas de manera poco elegante me ha parecido una lectura muy recomendable.
Hace poco hablé de nuevo con mi amiga y aproveché para decirle que el libro me había gustado mucho. Me contestó que me lo quedase pues y así pienso hacerlo.

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