—Aquí todos estamos locos —repuso el gato.
“Qué terrible es el
sino de los pobres locos, esos ‘renglones torcidos', esos yerros, esas faltas
de ortografía del Creador.”
Hace años que mi amiga Elena y yo nos regalamos
libros de vez en cuando. Vino a visitarme en diciembre y cuando la recogí de la
estación llevaba en el bolso esta pequeña joya que es Los Renglones Torcidos de
Dios; lo había terminado en las algo más de cuatro horas que duró su viaje. Me
dijo que lo leyera y me lo dejó en casa al marcharse. Me contó que se lo habían
regalado en una Feria del Libro a la que había asistido y que ella jamás habría
pagado un céntimo por él, no porque pensara que el libro no lo mereciese sino
por el grandísimo facha que era Torcuato Luca de Tena. Añadió además que no
conocía a nadie más a quien pudiese recomendarle el libro… Y como hacía tiempo
que le había echado el ojo, me propuse convertirlo en mi primera lectura del
año.
La trama sigue a Alice Gould, una mujer de mediana
edad, atractiva y extremadamente inteligente que ingresa en un sanatorio mental
asegurando ser detective privado y encontrarse en el centro con el propósito de
investigar un caso. La carta de su médico particular, sin embargo, indica otra
cosa: Alice sufre una paranoia obsesiva y ha tratado de atentar contra la vida
de su marido en tres ocasiones. Su ingenio y su actitud aparentemente normal
confundirán a los médicos hasta el punto de no saber a ciencia cierta si la
mujer ha sido ingresada injustamente o en realidad padece un grave y peligroso
trastorno psicológico.
Luca de Tena ha creado en la persona de Alice
Gould, ‘Alicia’ para sus compañeros internos, un personaje realmente
interesante y atractivo. Una mujer culta y de intelecto afilado, siempre en
busca de conocimiento, profundamente interesada en las distintas afecciones de
los locos con los que convive. Es por tanto la perfecta protagonista para las
intenciones del autor ̶ que se internó
voluntariamente en un sanatorio mental para recrear el ambiente de la manera
más verosímil posible ̶ dado que gracias
a su carácter inquisitivo hace posible una exposición divulgativa de los
diferentes casos. Esto es especialmente interesante debido a que Luca de Tena
ha basado la mayoría de las afecciones presentes en el libro en los casos
reales de aquellos con los que convivió durante su internamiento. Entender el
profundo conocimiento del autor sobre el funcionamiento de este tipo de
establecimientos hace que cada página se lea con una fascinación inusual.
El pulso con el lector lleva hasta las últimas
páginas dado que en ningún momento durante la narración queda claro si Alicia
es realmente una demente peligrosa o una mujer sana retenida contra su
voluntad. Un capítulo parece probar su salud mental y al siguiente volvemos a
dudar de que tal vez sí esté loca al fin y al cabo. Y este es para mí uno de
los temas ganadores del libro: la difuminada línea entre la locura y la salud
mental. ¿Dónde se establece la separación? No siempre está claro. ¿Cuál es la
frontera entre la excentricidad y la demencia?
El libro está escrito es un estilo realmente
elegante, aunque, hay que admitirlo, algo arcaico, y se lee con soltura y
adicción. Luca de Tena expresa algunas teorías realmente interesantes sobre el
arte y sobre la psique y aunque también es cierto que alguna que otra vez deja
ver sus tendencias políticas de manera poco elegante me ha parecido una lectura
muy recomendable.
Hace poco hablé de nuevo con mi amiga y aproveché
para decirle que el libro me había gustado mucho. Me contestó que me lo quedase
pues y así pienso hacerlo.
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