Vuelve a ser otoño y espero
Vuelve a ser otoño y espero el momento en que pueda comenzar
a cumplir mis sueños. Los árboles se han convertido en una paleta que va del
verde oscuro al rojo sangre, pasando por una infinita variedad de amarillos y
naranjas. Es domingo y brilla el sol a pesar de hacer frío. Hay una ardilla que
vive en el árbol que crece frente a la ventana de mi dormitorio. A veces la veo
bajar al jardín y escarbar con sus manitas de roedor, tal vez escondiendo algún
tesoro que no tardará mucho en olvidar.
Ha terminado el verano un año más, y pronto el aire frío
comenzará a perfumarse con el aroma de las castañas tostadas. Pronto los tocados
de hojas de los árboles se convertirán en el manto que cubra sus raíces. Y
mientras tanto espero, tranquilo, a que acabe este año terrible. Aguardo a
tiempos mejores tratando de calmar mis ansias de crear con proyectos que sí
puedo llevar a cabo porque me lo puedo permitir.
Estoy aprendiendo a tejer y ya he terminado el primer tercio
de una bufanda color ocre que mi novio ha accedido a ponerse a pesar de las
puntadas desiguales. Me gusta tejer sentado en el sofá con una manta sobre las
piernas y viendo series de muertos vivientes con un alto número de víctimas.
Escribo, más regularmente y más de lo que lo había hecho en
mucho tiempo. No puedo decir que esté realmente satisfecho con lo que voy
vomitando sobre la página en blanco pero por algo hay que empezar.
También estoy dibujando un cómic. Siempre me ha gustado
dibujar y además son solo seis páginas. Me encanta embarcarme en pequeños
proyectos que puedo ir terminando sin tener que dedicarles media vida. Estoy
aprendiendo a usar Photoshop para los colores y estoy bastante satisfecho con
el resultado final de las primeras páginas. La historia trata sobre la extraña relación
entre una Banshee y la niña que encuentra su peine.
Esos son mis proyectos, los que me evitan el volverme loco y
el hundirme en una terrible depresión. Y es que vuelve a ser otoño. Ha pasado
otro año más. Gracias a Dios este año de mierda está llegando a su fin…
Nunca me ha gustado mucho esta estación, me recuerda a los
atardeceres y los atardeceres me hacen un nudo en la garganta y me llenan de
melancolía. Sin embargo, estoy aprendiendo a amarla y a apreciar todos los
pequeños regalos que trae. Estoy aprendiendo a amar la forma en que la luz se
refleja en las hojas secas, el olor de la leña ardiendo en chimeneas y esa
extraña promesa de que pronto, muy pronto comenzará un año mejor.
Niño, los vellos como escarpias. Es un placer leerte. Ya veras, que el año proximo viene lleno de cosas buenas. Un beso en la mejilla, de esos sonoros que te dejan sordo, pero son en el fondo los que se dan con mas pasión.
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