{Craterellus} El hijo del pescador
Olía a sal y a aventuras y a besos. Tenía la piel pálida
como la espuma de mar que acariciaba sus pies llamándolo a sus profundidades, invitándolo
a ahogarse. El hijo del pescador, desnudo y hermoso, se tumbaba sobre la arena
blanca, cerraba los ojos y soñaba con sirenas y princesas muertas, sobre
tesoros hundidos y maravillosos peligros. Todos sus fantasmas se sentaban en la
vieja barca encalada, esperando su regreso, horrorizados ante la idea de
mojarse las intangibles enaguas o las botas. Al principio también les había
escandalizado la desnudez del muchacho, fingiendo desmayos, espiando por entre
los dedos. Los caballeros habían refunfuñado alguna palabra bajo sus bigotes
fantasmales, indignados ante el flagrante descaro de las damas.
Mientras tanto, el hijo del pescador, envuelto en su
desnudez, absorto en los besos abismales de la noche anterior, soñaba
despierto, ignorando a todos sus fantasmas, todos los problemas sentados en su
barca. Se sentía tan ligero que se creía desaparecer bajo la luz del sol de
agosto, como había desaparecido bajo la luna llena. Se había desecho en sus
abrazos, había muerto y vuelto a renacer en sus caricias, que como fósforos prendían
fuego a su corazón. Y mientras tanto los fantasmas se convertían en pequeños
charcos plateados sobre la madera mojada de la barca.
Podéis encontrar más relatos bajo la etiqueta Craterellus o en la sección de Escribir.
Podéis encontrar más relatos bajo la etiqueta Craterellus o en la sección de Escribir.

0 comentarios: